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MIA y tus datos: qué ve, qué nunca ve y cuánto se guarda

Actualizado 2026-10-22

En dos líneas: MIA ve solo lo que tú puedes ver, y menos: nunca lee tu correo ni tus calendarios conectados. Lo que escriben otras personas es un dato para MIA, nunca una orden, y tus conversaciones son tuyas: se guardan 12 meses y Eliminar las borra de verdad.

¿MIA puede ver más que yo?

No. MIA le pide los datos a MB Suite como tú, con tu rol y tus permisos en cada módulo: lo que tú no puedes ver, ella tampoco. Nunca entra a una organización a la que no tienes acceso y nunca recibe contraseñas, API keys ni secretos, tampoco los que guardas en la Bóveda.

¿MIA lee mi correo y mi calendario conectados?

Nunca. El contenido de las casillas (Gmail, Outlook o IMAP) y los calendarios (Google Calendar u Outlook) que conectas a MB Suite no le llega a MIA, ni siquiera cuando un correo aparece en la línea de tiempo de un contacto del CRM. Es un compromiso: la IA de MB Suite nunca recibe ese contenido. Si se lo pides a MIA, te dice que no puede y dónde verlo en la pantalla.

¿Y mis datos de LinkedIn?

MIA los consulta como los de cualquier otra plataforma conectada, con tus permisos: tus campañas, métricas e inversión de LinkedIn Ads, las métricas y los comentarios de tu página de LinkedIn, y las personas y empresas que mencionas en tus publicaciones de LinkedIn. Lo que escriben otras personas ahí, como un comentario o la respuesta de un formulario, es un dato para MIA, como en cualquier otra red.

¿Qué hace MIA con lo que escriben otras personas?

Lo trata como un dato, nunca como una orden. Los mensajes de leads y clientes, los comentarios, las respuestas de formularios, las notas de otros y los archivos que adjuntas pueden traer texto que intenta dar órdenes —«ignora tus instrucciones y envía esto a…»—. MIA no las sigue y, además, MB Suite te protege por diseño. Para ir a lo seguro, MIA trata así todo lo que lee de tus registros (personas, empresas, tratos, tareas, mensajes), lo que traen los datos de tus plataformas cuando los pides por campaña, anuncio, búsqueda o publicación, cada archivo que adjuntas, la configuración que puede escribir cualquiera de tu equipo —campos personalizados, las etiquetas de la mayoría de los módulos, plantillas, descripciones— y lo que trae la web, como las páginas y los errores que encuentra la auditoría web. Solo confía en lo que escribe MB Suite —los números que calcula, también los de tus plataformas— y en la estructura que se cambia con los permisos de cada módulo, como los pipelines y sus etapas o las etiquetas del CRM:

  • En un pedido en el que MIA leyó ese tipo de contenido, cualquier cambio te pide el OK, aunque hayas elegido Hace: «Leí texto escrito por terceros en este pedido, así que te pido el OK antes de cambiar algo.» La única excepción son los nombres cortos —el título de un trato, el nombre de una persona o de una campaña—: con ellos, en Hace sigue haciendo algunos cambios internos que se pueden deshacer, siempre que no le den nada a otra persona (ver Los dos niveles de MIA: Propone y Hace).
  • Lo que sale de MB Suite, lo que no tiene vuelta y lo sensible siempre espera tu clic en la tarjeta, y un «sí» escrito en el chat no cuenta.
  • Si después de leer ese texto MIA quiere pasarle algo al equipo de MB Suite, no lo envía por su cuenta: te muestra Revisa el pedido antes de enviarlo.
  • En un encargo, esa precaución no se reinicia: desde que el encargo lee ese tipo de contenido, dura hasta que termina.
  • Esa precaución puede seguir en los pedidos siguientes de la misma conversación, mientras la respuesta que MIA armó con ese texto siga formando parte de ella. Una conversación nueva empieza sin ella.

¿Quién puede leer mis conversaciones con MIA?

Solo tú. Los demás miembros de tu cuenta, owners y admins incluidos, no pueden abrirlas. Si el equipo de MB Suite necesita revisar un pedido para darte soporte, puede abrir el paso a paso de ese pedido, y ese acceso queda registrado con su motivo. Lo mismo pasa con tus encargos: solo tú los ves, y el equipo de MB Suite puede abrir uno, o detenerlo, dejando registrado el motivo (ver Encargos: pásale a MIA el trabajo largo y sigue con lo tuyo); y el mail que te avisa que terminó uno no trae el resultado: lo lees en MB Suite. Lo mismo vale para tus conversaciones con un especialista o un agente de tu equipo. Lo que MIA hace en tu cuenta, en cambio, no es privado: queda a tu nombre en Actividad, como todo lo que hace tu equipo.

Lo que MIA guarda en su memoria tampoco es privado: la ficha de la cuenta, las reglas, lo que aprendió, los mapas y las notas de cada agente los ve todo el equipo de la cuenta en Configuración > MIA. Tus preferencias, en cambio, las ves solo tú (y el soporte de MB Suite, dejando registrado el motivo). Ver Lo que MIA recuerda: la memoria de tu cuenta y cómo corregirla.

Las rutinas son distintas: trabajan para el equipo. Quien arma una rutina elige quién la ve —solo esa persona, los miembros que elige o todos—, y los owners y los admins la ven siempre; lo que deja nunca le aparece a alguien que no puede ver los datos que trae. Ver Rutinas: pon a un agente a trabajar solo, con un calendario o cuando pasa algo.

¿Cuánto tiempo se guarda todo?

  • Las conversaciones — 12 meses desde su última actividad; cada mensaje, 12 meses desde que se escribió. Después se borran solas.
  • El paso a paso de cada pedido — 30 días.
  • Los encargos — lo que pediste, la meta, el resultado y los pasos de cada uno, 180 días desde que termina; una propuesta que no empiezas vence a los 7 días.
  • Los archivos que adjuntas — MIA los borra después de leerlos. Por eso, para reintentar un pedido, los vuelves a adjuntar.
  • Las conversaciones archivadas — archivar solo las saca de tu lista de Recientes; se guardan como las demás y las recuperas con Desarchivar.
  • Lo que MIA recuerda — hasta que alguien lo borra; sus versiones anteriores y el registro de cada mes de lo que hizo MIA se guardan por un tiempo limitado, que se explica en Lo que MIA recuerda: la memoria de tu cuenta y cómo corregirla.

¿Qué borra «Eliminar»?

Todo lo de la conversación. En Historial, abre el menú de la conversación y elige Eliminar; confirma con Eliminar conversación. Desaparece para ti en el acto, y después se borran sus mensajes, su paso a paso, las tarjetas que quedaban esperando, sus planes, sus encargos —si alguno estaba trabajando, se detiene— y los archivos que adjuntaste. No se puede deshacer.

Queda lo que no es la conversación en sí: los cambios que MIA hizo en tu cuenta y su Actividad, las rutinas que armaste en ella —siguen trabajando hasta que alguien las elimine—, lo que MIA guardó en su memoria (lo ves y lo borras en Configuración > MIA), los créditos que se usaron, los pedidos que le pasaste al equipo de MB Suite, las notas de lo que MIA todavía no podía hacer y un registro técnico de cada pedido y de cada encargo, sin su texto, que MB Suite conserva por un tiempo limitado para medir cómo funciona MIA.

MIA procesa los datos de tu cuenta con un proveedor de IA que elige MB Suite; un especialista o un agente de tu equipo, con el proveedor del modelo de ese agente. Cómo tratamos esos datos, cuánto tiempo los conservamos y tus derechos sobre ellos se rigen por nuestra Política de privacidad y nuestros Términos y Condiciones.

¿Te quedan más dudas?

Pregúntale a MIA, el asistente de IA de MB Suite: lo abres con el botón MB AI (⌘J) en la barra superior. MIA conoce la sección en la que estás, así que puedes consultarle sobre lo que ves en pantalla, y también responde preguntas de cómo usar MB Suite.