Es la duda más común al empezar. La regla corta: si es una acción, es una tarea; si es un conjunto de acciones con un objetivo y una fecha de cierre, es un proyecto.
¿Cuándo una tarea suelta?
Para trabajo puntual que se resuelve por sí solo y no forma parte de algo mayor: "responder al cliente", "subir el reporte de octubre", "revisar la pauta". Vive en el workspace o en la cuenta, y no necesita más estructura. Ver Crear y organizar tareas.
¿Cuándo un proyecto?
Cuando el trabajo es un engagement con varias etapas: un rediseño de web, el lanzamiento de una campaña, un onboarding largo. Ahí quieres una vista de arriba —avance, responsable, fecha de fin, fases— y adentro, las tareas concretas. El proyecto te da esa vista; las tareas, la ejecución. Ver Gestionar tus proyectos: vistas, campos y tareas.
¿Cómo se conectan?
Un proyecto contiene tareas: las creas dentro y son tareas reales del módulo de Tareas, así que aparecen también en tus listas y filtros de tareas (puedes filtrar por proyecto). El avance del proyecto refleja cómo van esas tareas. No duplicas nada: es el mismo trabajo, visto desde dos alturas.
Un punto clave para agencias: la visibilidad
Cada proyecto tiene una Visibilidad que controla quién lo ve, y esto importa mucho cuando trabajas para clientes con acceso a la plataforma:
- Solo agencia — lo ven únicamente los miembros de tu agencia, no el cliente. Úsalo para lo interno: márgenes, notas de estrategia, trabajo que todavía no quieres mostrar.
- Público — visible también para el cliente de esa cuenta.
- Personalizado — visible solo para las personas que elijas.
¿Te quedan más dudas?
Pregúntale a MIA, el asistente de IA de MB Suite: lo abres con el botón MB AI (⌘J) en la barra superior. MIA conoce la sección en la que estás, así que puedes consultarle directamente sobre lo que ves en pantalla.